Principios

Los espectáculos culturales no solo tienen que aportar entretenimiento. En nuestro caso, deseamos fomentar una visión crítica de un próximo futuro que todos vamos a vivir en poco tiempo.

El dilema que planteamos es simple: ¿Máquinas o personas en algunas parcelas de la vida diaria? No damos la respuesta, porque no la tenemos, porque no es nuestro cometido, pero con nuestra historia ofrecemos ese interrogante, y el espectador, el último eslabón, será el que pueda aportar su grano de arena en la construcción de un mundo donde prevalezca el valor de las personas frente al de las máquinas.

Olvidar el desarrollo tecnológico, los avances científicos, la aportación de todos esos cambios en la mejora de la sociedad, es innegable, pero de la misma manera, todos sabemos que tienen un límite claro: ayudar a las personas y no sustituirlas en aquellas actividades que son imprescindibles.

Sabemos que hoy existen aviones que pueden despegar, volar y aterrizar sin tripulantes, pero también sabemos que el conjunto de la sociedad no está dispuesto a renunciar a los tripulantes, azafatas/os y personal auxiliar que proporcionan la seguridad cuando viajamos en avión. Es un hecho incuestionable, porque esa presencia humana es la que podrá dar una respuesta a una incidencia, y con ello, esa seguridad que todos precisamos al volar.

Este ejemplo es extensible a casi todas las actividades humanas, a los hospitales, a los centros de producción, a la cadena alimenticia, a cada rincón del quehacer diario. Siempre, ahora y en un futuro, hay personas que trabajan y deben trabajar para dar una respuesta a las necesidades de la sociedad.

Algunos eslabones de ciertas cadenas serán sustituidos por robots, por ordenadores, por procesos mecanizados. Es más que una tendencia, una realidad que no podemos olvidar ni negar, pero la sociedad, que no es más que el conjunto de personas que tienen un peso específico en todas estas nuevas realidades, debe, y puede, delimitar los límites de ese binomio llamado máquina/hombre que se vive ya.

Esta es la historia de un país llamado Futuro. La sustitución de personas en un servicio de emergencias por eso que llaman “inteligencia artificial”.

Disfruta de la obra, porque además de crítica, es divertida.